fragmento: De el Re-encuentro.

re-encuentroFinalmente decidí atender la carta de la sicóloga que me contaba de un hermano mayor de quien me separé desde los siete años, aparentemente en medio de un confuso ataque del ejército ya que nuestros familiares estaban involucrados en el conflicto armado. Involuntariamente nos separamos y ahora mi hermano quería reencontrarse conmigo a más de cuarenta años después. Me explicaba que tanto para él como para mí este proceso podía ser difícil, doloroso, y que tenía la opción de no hacerlo, pero que si decidía reencontrarme con mi congénito teníamos antes que nada que someternos a la prueba de ADN y me detalló el proceso a seguir.

Después de todo, las escenas de mis sueños de guerra quizás fueron reales, no lo sé, pero desde los últimos años habían saltado a la vida cotidiana convirtiéndose en premoniciones que vivían al otro lado de mis párpados, entre pestañeo y pestañeo, a trasluz y en colores granas que invaden cada vez más mi vida, día tras día, mientras como hotdogs con mi hijo frente al domo del IMAX, mientras tomo café negro en la Plaza de los Tenedores viendo como se encuentran las aguas del red river y Assiniboine, cuando camino aún tomado de la mano como recién enamorados con Johana sintiendo el aire seco de los cortos veranos.

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