Fragmento: De las Maras.

pandillasCuando avanzan en su tropel son implacables, en realidad no hay quien las pueda detener en las selvas tropicales. Las marabuntas u hormigas guerreadoras son el espíritu de los ejércitos legionarios que exterminan a sus víctimas y son fieles en su marcha, al guardar silencio y escucharlas detenidamente en los bosques se oyen como una llama de fuego sin fin que quema a pinchones cuando te atacan, una vez toman a su víctima difícilmente esta se salva, la envuelven y no paran de picar, de picar y de picar.

Tienen como mandíbulas dos filudas cuchillas que utilizan como tenazas y las entierran en los cuerpos de sus sacrificados, quienes sufren el martirio inocente de todos los santos, pero con la diferencia del anonimato, ya que borran toda evidencia de sus hechos con el olvido. Porque las marabuntas despedazan a sus muertos dejando solo los huesos semienterrados en el humus de la selva, y los cuerpos despedazados son llevados a la madriguera en donde de forma disciplinada se administran para todas, son tantos a los que matan en su tropel que no hay reflexión que hacer.

Todas tienen una madre única pero en realidad son huérfanas, nunca la ven ni reciben afecto o cariño de ella pero igual la defienden con toda ferocidad, podría ser tan solo una idea. Al parecer no tienen familia ni círculo de apego, sin embargo toda su colonia lo es. Son miles y miles, o más bien, incontables y a simple juicio actúan alocadamente pero en verdad tienen códigos estrictos de acción son verdaderas estructuras de muerte y sobrevivencia. Cada hormiguero responde a sus intereses y en muchas veces atacan a otro hormiguero matando a su reina y soldados más bravos, a las sobrevivientes las esclavizan y a las larvas las devoran para asegurar el exterminio de sus rivales y tener libertad de movimiento en más territorios ya que por pequeñas que sean devastan muchos kilómetros a la redonda de su guarida. Muchos creen que su avance es al azar y que matan a quien está en su camino, a veces sí pero la mayoría de veces no lo es, tienen exploradoras que identifican a sus víctimas idóneas en el lugar justo y el tiempo preciso para hacer fácil la matanza, estas ven y tantean pero no atacan ya que una no es ninguna pero todas son letales así que luego regresa la exploradora a la marabunta y palabrea dirigiendo a toda la tropa que marcha con las llamas en sus patas furianas.

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